LA INTIMIDAD Y LA LIBERTAD DE LA PRESENCIA: CÓMO CREAR CONFIANZA A TRAVÉS DE LA CONCIENCIA PLENA

La conciencia plena es una disposición a integrar los aleteos de un complejo mente-cuerpo (el sistema nervioso) en una presencia poderosamente atenta.

Sentarse y prestar atención a la respiración, y aceptar lo que se manifieste —pensamientos fortuitos, emociones inquietantes o estimulantes, comezones y cosquilleos— incrementa la atención al mismo tiempo que cultiva la capacidad de aceptar lo que está allí.

Pero ¿qué hay allí? ¿Qué o a quién estás aceptando? Estás aceptando la realidad de ti mismo, tal y como eres, y tal y como te manifiestas en ese preciso instante. Estás escuchando de modo más expansivo y estás escuchando como el pensamiento se piensa a si mismo.

Cuando se practica toda una vida, este ritual diario fomenta una sensación poderosa de confianza en tu capacidad de enfrentarte a ti mismo, lo que sirve para enfrentar el mundo. Cuando puedes traer una "serenidad" poderosamente atenta a tus relaciones, puedes aprender a escuchar y ver más de lo que es posible, y a la vez puedes encontrar mejor el camino entre las oportunidades que a menudo se esconden en la sombra. Esto no es más misterioso que la capacidad que tiene ejercitar los músculos y el sistema cardiovascular para crear una mejor postura y más energía física flexible. Con un cuerpo más fuerte, puedes hacer más, levantar más y tener más resistencia. La práctica de la conciencia presente ejercita los músculos de la atención, lo que permite que uno se conecte más íntimamente con las intenciones más profundas.

CUANDO NOS ENFRENTAMOS CON NUESTRO PROPIO SER, NOS ENFRENTAMOS AL MUNDO

¿Por qué? Porque el ser no está solo y no es una cosa independiente que dirige el vehículo del cuerpo, el ser es la personificación de la relacionalidad: es el punto de enfoque en un campo de relaciones. Hablando en términos paradójicos, la autonomía, libertad y confianza emergen de un rendimiento de cuentas sincero y con la realización de la interdependencia y relacionalidad.

La confianza auténtica —el tipo que se basa en conocer plenamente el riesgo de la traición pero teniendo toda la fe en el poder del compromiso— requiere presencia experta, escucha activa y un interés genuino por los demás. Cuando practicamos la conciencia plena, practicamos escucha activa; una faceta de la atención se ocupa de los revuelos de la mente y el cuerpo y por lo tanto, no se idéntica del todo como ese pensamiento negativo o esa anticipación ansiosa del futuro. Así que la integración que se da proviene de entender que hay una profundidad de atención y paciencia que puede elegir lo que acepta y lo que rechaza. En la práctica de la conciencia plena, uno facilita la autointegración, y este tipo de integridad fomenta relaciones de cariño, confianza y compromiso.

LA ESCUCHA ACTIVA, CONFIANZA ACTIVA Y VIDA ACTIVA SON ASPECTOS DE UNA VIDA VIVIDA AUTÉNTICAMENTE.

Pero ser "activo" no quiere decir reinventar la rueda o negar la realidad de lo que estás pensando, sintiendo y haciendo. Ser activo quiere decir escuchar pacientemente quien eres en relación a los demás, lo que te permite elegir mejor cómo integrar los elementos de esa relacionalidad en un todo dinámico.

La conciencia plena es simplemente la práctica personal e íntima de esas habilidades: escuchar, oír, aceptar y atender las condiciones que se han establecido en este preciso momento.

Recientemente, en la era digital, postindustrial, globalizante, los asuntos relacionados con la privacidad y la intimidad se han vuelto el centro de la atención. Disfrutamos acceso rápido a más información de lo que hemos tenido en el pasado, no obstante ahora nos escuchamos menos. Somos más interdependientes que nunca, pero nos sentimos alienados y solos. En la mayor parte del mundo se acepta la perspectiva liberal que valora los derechos humanos, la libertad y la autonomía, sin embargo el ruido blanco de la publicidad manipuladora, los datos superfluos, las infracciones de seguridad y el ojo vigilante de las cámaras amenazan con quitarnos nuestra vida privada. Incluso se puede aseverar cínicamente que las vidas privadas simplemente ya no existen.

Debemos considerar lo que esto quiere decir. En cualquier sistema o visión fascista, la privacidad se reduce al mínimo. Sin privacidad no podemos atender ni fomentar las intenciones que hacen avanzar nuestros proyectos individuales (pero siempre relacionales). Un orden central intercepta nuestros proyectos e impone su control mediante poder y miedo, lo que genera una sociedad cínica y desconfiada.

Me gustaría sugerir que la conciencia plena —en la medida en la que permite que uno se escuche a si mismo y entable una íntima relación con las intenciones y aspiraciones significativas propias— forja un espacio privado dentro de la matriz relacional que compone el ser. Es precisamente este espacio privado y hábilmente íntimo lo que nos ayuda a participar en el mundo público. Cuando digo "participar activamente" quiero decir que podemos tomar decisiones libres de coerción y manipulación de forma más poderosa y, en este sentido, elegir como queremos expresar nuestras vidas.

RESUMEN:

¿Que conversación traes tú a las ideas que acabas de leer?