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Enamorándose del Amor: El Ritual de San Valentín

El Día de San Valentín, tal y como lo hemos ritualizado y monetizado, nos habla del poderoso y a menudo incontenible espíritu del amor. Es como si al empaquetar esa elusiva, mas revitalizadora fuerza, podemos controlarla de alguna manera.

No obstante, a veces nos preguntamos si este comercializado día festivo conlleva algo más que regalos caros y exorbitantes precios en los restaurantes.

Pero podemos recuperar la profundidad del amor este mes al reconocer el valor de prácticas rituales sinceras y colectivas.

Los rituales, como el Día de San Valentín, están enfocados en crear sentido —caminos dinámicos que forjamos al poner en acción nuestros valores en una danza social coordinada.

Esto genera un sentido en carne propia de estar conectado a algo más grande y significativo que las necesidades inmediatas, esas necesidades materiales que nos ocupan en la rutina de la vida diaria. Mediante la danza y la creación de rituales de sentido podemos hacer más que sobrevivir, podemos prosperar.

Así que no dejemos pasar la oportunidad de ver lo que podemos aprender del amor este Día de San Valentín, de fresas cubiertas de chocolate y salidas románticas.

Podemos ser los autores de un significado para el amor que enriquezca nuestras vidas románticas y que también nos revele nuevas posibilidades para convivir en propósito, valor y compromiso. El amor no es solo energía sexual (eros), juego (ludus), amistad (philia), compromiso de larga duración (pragma), afecto imparcial para todos (agape) o amor propio (philautia).

Te invitamos a que agregues estas posibilidades a tu lista.

1. EL AMOR COMO COORDINACIÓN EMOCIONAL

El amor se manifiesta en los lazos constantes que forjamos con otros, no en los encuentros momentáneos o el «anhelo no correspondido».

Esto no quiere decir que el amor esté desprovisto de pasión. Los lazos emocionales constantes se tratan tanto de calidad e intensidad de coordinación emocional como de longevidad.

Coordinamos nuestras relaciones emocionales con nuestros seres queridos mientras anticipamos sus sentimientos y necesidades en el marco de promesas y compromisos. De esta manera, el amor está conectado al conocimiento y al aprendizaje a medida que desarrollamos respuestas satisfactorias para con nuestros seres queridos, y este proceso de llamada y respuesta cuando anticipamos sus necesidades como expresión de nuestro cariño es concretamente a lo que se refiere la inteligencia emocional.

Esto también quiere decir que el amor está plagado de riesgo, ya que requiere una intensidad de intimidad, vulnerabilidad e interdependencia emocional que no se encuentra en los lazos cordiales.

2. EL AMOR CULTIVÁNDOSE A UNO MISMO

A menudo no controlamos cuándo y cómo amamos.

No obstante, el amor limita las motivaciones que decidimos honrar, nos moldea y nos da valores que guían nuestro razonamiento para hacer las cosas. Por consiguiente, estabiliza nuestros diversos impulsos, deseos y preocupaciones, y nos dirige hacia metas enfocadas, dicta nuestros compromisos.

El amor restringe lo que tiene sentido para nosotros y a la vez nos libera para ir en pos de metas que no existirían sin amor.

Aunque el amor limita nuestras elecciones, nos da la libertad de decidir nuestras vidas, y ser los autores de nuestra autonomía a partir de las a veces desconcertantes opciones que nos inundan de todos lados.

3. EL AMOR COMO UNIDAD EN LA DIVERSIDAD

Nos reconocemos a nosotros mismos en nuestros seres queridos, a la vez que reconocemos sus diferencias e individualidades. Esto es particularmente claro en el amor erótico, donde en la pasión sexual tratamos de superar las diferencias y la individualidad de nuestro amante al abarcar una unidad física, sensorial y emocional más amplia.

Más allá de lo erótico, el amar a otro implica respetar su autonomía a la vez que reconocemos un sentido más hondo de unidad.

El amor es la intimidad que sobreviene al cultivar una relación que unifica e individualiza. Incluye nuestros sentimientos, deseos y afectos más profundos, pero también requiere decisión. Al unirte con alguien, te conviertes en algo que no puedes anticipar; asumes una identidad que está atada a la persona que amas, tu esencia cambia.

Debes dejar atrás la persona que solías ser para descubrir en la que te convertirás.

4. EL AMOR COMO HUMILDAD Y AVENTURA

Cuando se cultiva sinceramente, el amor engendra humildad —humildad frente a fuerzas formidables que no podemos controlar enteramente. Un sentido del humor y de humildad puede tomar el lugar de ingenuidad romántica y cinismo pesimista.

El amor despeja un camino, a veces lleno de espinas, de identidades y aventuras que no siempre podemos determinar desde el principio.

Y es al pasar por ese camino donde a menudo «caemos» al enamorarnos.

Pero al reconocer de forma consciente la humildad que produce lo que estamos experimentando frente a lo sagrado —la complejidad más grande que nos sustenta y que nunca acabamos de entender— es cuando podemos enamorarnos armados de valentía y un espíritu de aventura.

Con esto podemos crear un espacio para enamorarnos de nuevo del amor.

¡Feliz Día de San Valentín!

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–¡Esperamos que esto ilumine lo que siempre ha estado allí desde el principio: abundancia infinita!

© 2017, Ideal Coaching Global, Kevin Perry & Bettie J. Spruill