GENERANDO INTIMIDAD Y COMUNIDAD

A menudo confundimos vivir exitosamente con el contenido del éxito. Confundimos las cosas que se logran con el éxito con el suelo fértil donde crece.
¿Cómo reconocemos el éxito cuando lo vemos?
Se encuentra en la sensación, el sabor y el pulso de la vida de una persona, está en la inspiración y seguridad que proviene de participar más profundamente en la vida y agregar valor a un marco más amplio de relaciones, en lugar de dejarse llevar por él o de tratar de manipularlo para fines más limitados.
El éxito es una coordinación dinámica de presencia social, una manera eficaz de hablar y coordinar acciones que se expresa al alinear nuestras palabras y actos con un mundo que estamos comprometidos a inventar y cocrear con otros.

El éxito es crear relaciones significativas: con nuestro ambiente, nuestros amigos y familia y nuestros vecinos globales, quienes cuestionan nuestras perspectivas pueblerinas del mundo.
La integridad que forjamos, y los lazos trascendentales de intimidad y confianza que creamos al cumplir nuestros sinceros compromisos, producen abundante valor y propósito.
Y precisamente estos sellos distintivos de una vida bien vivida —valor y propósito— nos dan razones inspiradas para despertarnos por la mañana, además de generar estabilidad y alegría en nuestra comunidad.
El lenguaje del éxito inicia cuando encarnamos lo que queremos ser, y sostenemos con firmeza ese compromiso. Cuando nos comprometemos a vivir exitosamente, sabremos con mayor claridad qué hacer y solo entonces adquiriremos los medios para lograrlo. Cuando nuestros talentos y compromisos agregan valor a un todo interdependiente, en lugar de desgastarlo a costa de fines limitados, habremos generado simple y llanamente “abundancia”.
Podemos lograr éxitos materiales, mas seguir plagados de preocupación, miedo y desesperanza.
¿Por qué?
Porque la fuerza —el impulso autodirigido de consumir y adquirir bienes— está vacía cuando no la nutre un contexto de intimidad, y cuando se da a expensas del todo social y ambiental que apoya nuestros cometidos.
Podemos comprar una casa pero seguir sintiéndonos solos y alienados. Podemos conseguir el ascenso en el trabajo y sentir como que estamos estancados en un mundo sin color.
¿Por qué?
Porque no hemos generado suficiente intimidad en nuestras vidas, y no nos hemos comprometido sinceramente a cultivar un marco de apoyo emocional e intelectual.
Es al generar relaciones gratificantes e íntimas que resonamos con alegría, la música del éxito. Cuando nos alienamos a nosotros mismos, limitamos nuestras posibilidades. Además, al mantener una mentalidad de «nosotros contra ellos» incrementamos la probabilidad de conflictos devastadores y dolor emocional, lo que produce mundos locos y violentos.
Transformemos poderosamente nuestra manera de ser, y cultivemos la tierra de una vida exitosa, una que surge a partir de nuestro compromiso a reinventar de forma consciente lo que quiere decir tener éxito y tomar una mayor responsabilidad por nuestras propias vidas y nuestra familia global.
Debemos darnos el poder de alinear nuestra forma de hablar —los compromisos y las interpretaciones que articulan las posibilidades de nuestra vida— con la manera en la que queremos vivir.
¿Entonces, qué nos detiene?
¿A qué estás dispuesto a comprometerte sinceramente y qué estás dispuesto a hacer para transformar la fuerza de tu vida —el empuje y los impulsos que cargan tus acciones— en poder e integridad imperecederos?
–¡Esperamos que esto abra un espacio lleno de creatividad e inspiración y que ilumine lo que siempre ha estado allí desde el principio: abundancia infinita!
Comparte este blog con cualquier persona que quiera abundancia, comunidad e intimidad en sus vidas.

© 2016, Ideal Coaching Global, Kevin Perry, Bettie J. Spruill